10 de marzo de 2026

pétalos de pulso

No tengo que llegar a un lugar "elevado" donde el dolor desaparece.

No se trata de iluminarme y volverme inmune.
Se trata de aceptar que los duelos van a atravesar este cuerpo que ama.

No es una falla.
Es un signo de tener pulso.

La incertidumbre me estremece.
La injusticia me corroe la sangre.
La ternura me ablanda todas las partes.

Y no tengo prisa.

Así vuelvo a armarme,
como si una flor pudiera ponerse sus pétalos,

aún sabiendo que volverán a caer.