Lo que regalaste, roto
No es tu corazón
Tu corazón es irreductible
Vos decías que podías
Desbordarte de dicha
O ahogarte de pena
Pero también está la piedra
En la que sos una fiera
La noble firmeza
Que sostiene el cauce
Mucho puede ser absurdo
Está también todo eso
Podrido, corrompido, denso
Y no es a pesar de aquello
Atravesándolo, tu canto,
se abre camino
Lanzándose al vacío
Cómo un aliento de vida
Al firmamento
Mientras acá sucede
La alquimia:
Una vasija que contiene
Que abraza y sostiene
El misterio profundo
La fuerza blanda
Que gesta y
Que amamanta
Los días
