Me llené de rabia
y me quedé muda.
Sacando espinas,
estirando agujas,
estática.
Me agarró una pena
que no me suelta,
y me quedé sola,
esperando
amanecer,
un día mejor.
Me quedé sin excusas,
exudando culpas,
abriendo un silencio
que me invita
a solo ser.
