No tolero ver a mi mamá, como a muchos jubilados, preocupada por su jubilación, después de haber laburado toda su vida despertándose religiosamente cada mañana para cuidar y luego enseñar en su oficio de enfermera, le quiten un solo peso de lo que se merece.
Que mis sobrinas no puedan acceder a una buena educación publica, laica y gratuita, como la ley manda, como merece todo niño, todo ciudadano, porque la educación y la salud no son una empresa ni un equipo de fútbol
Ver otra generación, donde la política sea mala palabra, cuando tantos volvimos al dialogo y a la discusión apasionada, que nos mantiene despiertos y responsables de nuestro poder como pueblo.
Que vuelvan esos cuadros, de esos hombres que hirieron a mi familia, así como a mi país en la época más oscura que tuvimos y no puedo permitir que vuelva, nunca más, de ninguna forma, política, declaración o articulo.











